>> El Pasado >> Por: Gabriela Alluz y Lilian Carini



La película trata sobre un rasgo la época actual, muy común hoy en día, que son, las familias ensambladas y su modalidad de funcionamiento. En la familia de la película al principio todos se muestran funcionando medianamente bien, pero los hijos  aparecen como síntomas que denuncian que algo no funciona.
Lo que nos llama la atención es el estilo de la película, que gira alrededor de  un misterio; la verdad no se muestra de una vez sino que se va develando, hay situaciones  que el director deja librado a la interpretación del espectador, como la del inicio, cuando se encuentran los dos personajes y uno no sabe bien cuál es el vínculo que los une.


Hay muchos misterios y temas que no se tocan, y es lo que denuncian los hijos mediante síntomas, a través de su conducta,  tanto el niño, Fouad. el hijo del novio ,como la hija adolescente, Luci, que se revela a los mandatos maternos y  rechaza a su madre abiertamente.
Se puede decir que todas las situaciones que se van suscitando en la película son planteos éticos y morales, el interjuego del bien y el mal, que sumen a los personajes en la angustia y la culpa.
El hecho  de que la esposa de Samir esté en coma,  es un tema difícil pero no insuperable aparentemente, pero está lo que subyace, del orden de lo ominoso, de que la mujer se quiso suicidar, y luego, al parecer, también quedarse en coma, para castigarlos.
Es por ello que el pasado se presentifica cada vez, ellos eran amantes, y el
 tema es que los consume la culpa y no lo quieren ver.
Hacen la vista gorda al hecho de que la familia ensamblada está fundada no ya en la postración de la otra sino en su asesinato.
Pero ¿Por qué no pueden ser felices lo mismo?  Porque de la culpa se goza. Con la culpa se revive, se repite la escena y la vuelven a matar cada vez.
Están entrampados por esa situación, es como decir que el pasado los condena.
El misterio que los atormenta es cual fue la causa de la decisión del suicidio de Céline, de la cual, cada uno, Samir, Marie y Luci, se sienten responsables, y también cada uno tiene su interpretación de los hechos, de cómo acontecieron.

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 La llegada de Amhad, la expareja, es crucial porque es él que va descubriendo los secretos o lo no dicho en la historia, actúa a modo de detective, porque se pone a investigar y se anima a mirar lo que nadie se atreve o no quieren ver, actúa también como contenedor de todos, de los niños, de la hija adolescente y de su exmujer con la cual tiene un trato especial, la escucha y tiene atenciones para con ella, da la sensación como si hubiese quedado algo pendiente en esa relación, no se sabe bien o no lo muestra la película porque se fue él, pero en ella todavía se escuchan reproches y reclamos como si se hubiese sentido abandonada y en él se puede interpretar que también hay algo de culpa por haberse ido.
Hay verdades a medias o medias verdades que al principio aparecen veladas, como ser el pedido de Marie a Amhad  para que venga a firmar el divorcio, justo en este momento tan crítico, como luego le reclama él mismo a Marie, sintiendo que había toda una intención en que llegue en medio de semejante situación.
Otra verdad que se va develando es la de Luci,la hija adolescente, en cuanto al rechazo al novio de su madre y a su propia madre, que lo expresa a través de su rebeldía, de sus desapariciones, con lo cual alteraba a todos, hasta que Amhad logra vincularse con ella al punto de crear un lazo que le permite dilucidar que había detrás de lo que manifestaba, y que justamente era la culpa de sentir que, a causa de los mails enviados a la esposa, ella carga con la responsabilidad del intento de suicidio.

Las verdades a medias o medias verdades las podemos vincular con el sentido manifiesto y el sentido subyacente del síntoma, el contenido reprimido que insiste y que se repite cada vez, porque hay una satisfacción en juego que hace que el síntoma resista.
Otra modalidad de la época que podemos situar es la conflictiva entre padres e hijos y la dificultad de funcionar como referentes de autoridad, lo que se evidencia en el vínculo de Marie con su hija adolescente, y en la relación de Samir con su hijito sumado además a las nuevas relaciones que tienen que enfrentar con las nuevas parejas de sus padres.
A su vez que el rol de figura paterna para Luci lo desempeñaba Samir a pesar de no ser su padre biológico. Este hombre funciona como padre de todos, él que paradójicamente no es padre de ninguno pero es un padre en una posición femenina, se ocupa de todos como una madre, esto se observa claramente cuando en diálogo con uno de los niños le dice, “Tú deberías casarte con una mujer persa” “y como es una mujer persa”, pregunta el niño, “como yo pero mujer”, contesta Amhad,

Una pregunta que nos surgió tiene que ver con cual es el papel que tienen los hijos para esta mujer, como que la función fuera la de cubrir un vacío, frente a la dificultad del encuentro con un hombre, los hijos aparecen entonces para imposibilitar la relación de pareja.
 Luci  capta esa modalidad de vínculo de su madre, cuando le dice a Amhad, ella ya tuvo tres maridos, desde que nací, siempre tuvimos ese problema, éste estará un tiempo y luego nos dejará.
Los hijos, tanto Fouad como Luci denuncian los pecados de los padres,  “¿Como ella puede casarse con alguien que tiene mujer?” también cuando el niño le dice a su padre “¿Porque no la desconectan?, si alguien se suicida es porque quiere morirse”..
La experiencia analítica es uno de los pocos espacios donde se respeta lo imposible de decir. El psicoanálisis se orienta por el síntoma de quien sufre. Más allá de lo éticamente bueno o malo, de los prejuicios, lo que rescata el psicoanálisis es la verdad de cada sujeto, que pueda hacerse cargo de su propio deseo.
. El director de la película opera como un psicoanalista en el sentido que sabe que la historia va del porvenir al pasado y que si bien no es seguro que se pueda cambiar el futuro, apostamos  que, a través de un análisis se puede cambiar el pasado, teniendo en cuenta que la verdad tiene estructura de ficción y que lo que cuenta es la verdad de cada uno, la interpretación que cada uno hace del mundo y de los hechos que le acontecen.
El psicoanálisis posibilita entonces que el sujeto pueda encontrar un estilo, algo así como una invención, que le permita funcionar en la vida.
Podemos asociar la resolución de la película con lo que acontece en la actualidad, época que se caracteriza por la caída de los ideales y las instituciones que antes regulaban están en crisis, lo que  genera una especie de  horizontalidad, donde nada se resuelve y no hay una palabra ultima, solo  existen  modos de seguir funcionando, como piezas sueltas.
Cabe la pregunta si las nuevas constelaciones familiares, como las familias ensambladas serían un síntoma de la época actual. 

>> Pensando la Cuestión de la normalidad. >> Por: Mario Lavaisse


 “Lo normal no es un promedio correlativo de un concepto social, no es un juicio de realidad, sino un juicio de valor, una noción límite […]”
Georges Canguilhem
                                                                                 
            El objetivo del presente es otorgarle un lugar de reflexión a la cuestión de la normalidad en el dominio del saber psicológico. Para ello, se hará una exploración del concepto desde el saber cotidiano hasta el científico, bajo la orientación principal de tres autores guía: Georges Canguilhem, Jacques Lacan y Michel Foucault.

            El diccionario de la Real Academia Española define a la palabra normal de la siguiente manera:
            (Del lat. normālis).
            1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.
            2. adj. Que sirve de norma o regla.

            Si bien las acepciones del diccionario nos muestran lo intuitivo del concepto, señala dos aspectos que estudia Canguilhem. Esto lo veremos adelante.
Una suerte de obstáculo epistemológico aparece cuando se confunde el adjetivo usado en la vida cotidiana con la cuestión de la normalidad en psicología y psiquiatría. Los psicólogos estamos llamados constantemente a dar una opinión acerca de lo normal o lo patológico de una amplia variedad de fenómenos. Es por eso que es preciso captar de entrada el carácter ficcional del concepto en tanto construcción colectiva. A pesar de la especificidad y complejidad de los estudios relativos a los neurotransmisores, la concepción de lo normal y lo patológico reside en otro lado, un terreno imposible de estudiar a través de las lentes de un microscopio.
            Claude Bernard y Auguste Comte se habían propuesto, en el siglo XIX, definir a lo patológico desde una perspectiva naturalista, enfatizando las alteraciones de lo normal para definir a lo anormal, sin aclarar específicamente a que se referían con “lo normal” más allá del criterio estadístico.
En el siglo XX las elucubraciones acerca de la enfermedad como constructo teórico lejos de verse aumentadas, se vieron disminuidas.
            Uno de los aportes fundamentales llegó en 1956 de la mano de Georges Canguilhem con “Le normal et le pathologique” (“Lo normal y lo patológico”). El autor se propuso mostrar las dos caras del concepto de “normal”; por un lado, la cuestión fáctica, cómo  aquello que se vuelve a hallar en la mayoría de los casos de una especie específica, o aquello que constituye el promedio esperable. Esta sería la primera acepción del diccionario. Por el otro lado estaría la cuestión de la aproximación a lo óptimo, es decir lo que “debe ser”, lo que sirve de norma, como señala la segunda definición.
            El equívoco que señala Canguilhem es que esas concepciones de lo normal se mezclan haciendo de los hechos, hechos valorativos ("un valor que el que habla atribuye a ese hecho, en virtud de un juicio de apreciación que asume"). Entonces en esta concepción dual entra por la puerta trasera una interpretación camuflada.
            El principal aporte de este autor radica en haber mostrado la inexistencia de un hecho normal (o patológico) per se, sino que “las anomalías no son en sí patológicas, son sólo variantes que expresan otras normas de vida; si esas normas son inferiores, en cuanto a estabilidad, fecundidad y variabilidad con respecto a las normas consideradas normales, entonces se las denominará patológicas”.
            Desde Canguilhem lo anormal no será sinónimo entonces de patológico, ni será entendido como “sin norma”, sino como una norma alternativa, paralela, diferente, pero normativa al fin.

         Junto con los textos del ciclo lectivo de 1974 dictados por Michel Foucault en la cátedra que tenía bajo su cargo “Historia de los sistemas de pensamiento”, se encuentra el brillante trabajo genealógico en el que trata la cuestión de “los anormales”.
            A partir del análisis de trabajos psiquiátricos antiquísimos logra dilucidar que la noción de “anormal” no tiene un origen unívoco ni es producto de una construcción lineal, sino que es producto de una múltiple vertiente histórica. Los personajes que reúne el autor francés para esta genealogía, son tres: el monstruo humano, el individuo por corregir, y el onanista.
            En la Antigüedad el monstruo era aquel ente intermedio entre una bestia y un ser humano. El mismo traía aparejado dificultades para el aparato legal, por la circunstancia de no poder definir su naturaleza, además de otras cuestiones morales también discutibles (Si un siamés comete un crimen, ¿se le puede ejecutar a él conjuntamente con su hermano?  ¿Se puede bautizar a un hombre mitad hombre-mitad bestia?).
            Al respecto de este punto piénsese en las dificultades conceptuales de ciertos casos en la actualidad. ¿Son los niños ferales seres humanos? La respuesta a esta pregunta compete una respuesta a la pregunta por el ser que es compleja por definición.
            Con respecto al individuo por corregir, Foucault nos muestra como esta nueva categoría es producto de determinadas estructuras y técnicas de disciplinamiento creadas alrededor del siglo XVIII, a saber las técnicas de "domesticación del cuerpo" de las escuelas, el ejército, como así también de las primarias normativas familiares.
            Al presentar la figura del onanista, consigna a los absurdos diagnósticos que se  realizaban (durante el siglo XVIII)  de determinadas enfermedades por parte de médicos de Europa Occidental, que atribuían a la masturbación su etiopatología. Foucault explica “la cruzada contra la masturbación traduce el  ordenamiento de la familia restringida como un nuevo aparato de saber – poder”, ante el novedoso tratamiento a llevar a cabo para impedir, los padres, practicas onanistas a sus pequeños, siempre bajo la supervisión de un médico.
            Entonces “ese personaje incapaz de asimilarse, que ama el desorden y comente actos que pueden llegar hasta el crimen” nace como una conjunción de las figuras antes mencionadas. Foucault observa que al mismo tiempo que se desarrollaba la psiquiatría, pretendía transformarse en el juez que evite la aparición de estos anormales. Existe una relación inalienable entre el poder y el saber. Piénsese en los modelos periciales actuales. ¿Se mezcla o no la jurisprudencia con el saber psiquiátrico?
            Asimismo, estos personajes descriptos no llegaron a confundirse en uno repentinamente, sino que prescribieron las bases para los primeros desarrollos  teóricos respectivos a cada uno de ellos. El estudio del monstruo se transformó en embriología, el del individuo por corregir se convirtió en una fisiología de las sensaciones, y del onanista, los primeros estudios acerca de la sexualidad psicopatológica.
            El autor dice, magistralmente: “Al hacer hoy al médico la pregunta verdaderamente insensata: ¿este individuo es peligroso? los tribunales prolongan, a través de las transformaciones que se trata de analizar, los equívocos de los viejos monstruos seculares”.
            En “La vida de los hombres infames” comienza aclarando ese pertinencia que expresa la pregunta “¿es esto normal o no?”. Observa Foucault que  poder distinguir entre lo normal y lo patológico conlleva el poder para separar lo desviado de lo no desviado.  
           

Síntoma como expresión de lo patológico

            No debiera olvidarse la diferencia radical existente entre la definición del síntoma psiquiátrico (y el psicológico derivado) y la del psicoanálisis. En medicina el síntoma es un fenómeno anómalo que se juzga patológico y, en consecuencia, extirpable para el logro de la bienaventurada normalidad. En psicoanálisis el síntoma jamás podrá ser accidental, sino que decimos, desde la letra freudiana que “tiene un sentido” y desde Lacan, que se trata de “un significante de un significado reprimido”, posible de encontrar en la palabra del sujeto.
Al respecto de esto se entiende al psicoanálisis como reverso de la política en tanto recorre el camino contrario, no de la norma a la adecuación sino de la repercusión en el cuerpo de la inscripción en el lenguaje, imposible de generalizar.
La noción de síntoma en psicoanálisis no es sin obstáculo. Pueden nacer equívocos si se recorre la obra de Freud sin la advertencia de que los conceptos se van modificando y redefiniendo. Un claro ejemplo de esto último es la definición de la angustia como síntoma y la afirmación (no simultánea) de que “Toda formación de un síntoma se forma para escapar de la angustia”. Es evidente una circularidad en las definiciones que torna ininteligible al concepto que nos ocupa, repito, si es que no está advertido de las redefiniciones que mencionadas anteriormente, puesto que no es lo mismo tomar al síntoma de 1906 que al síntoma de 1926, y mucho menos al comenzar a indagar la obra de Jacques Lacan, quien logra una definición del síntoma como la relación del sujeto con su goce.
El síntoma es una solución en sí misma y extirpar esa solución que el sujeto intenta, acarrea consecuencias para nada leves. Si el tratamiento cognitivo comportamental de la fobia pretende erradicarla a través de ejercicios similares a los de una rata en un laberinto, resulta una experiencia análoga al impedimento de la cicatrización por considerarla patológica.
Las experiencias del psicoanálisis muestran cómo los síntomas son modos de hacer frente a la exigencia de normalidad. Singularidades consecuentes del intento homogeneizador.  Entiéndase por “exigencia de normalidad” al concepto  aquel en el que fundamenta sus prácticas curativas el paradigma de la salud mental: las expectativas a las que los sujetos  responden haciendo síntoma.
Desde Lacan no existe posición alguna que pueda llamarse “normal”. Haciendo estadística se puede volver a la primera acepción del diccionario para referir a la neurosis como la estructura normal por mayoría estadística. Pero ¿basta con la norma estadística? La neurosis – así como la psicosis y la perversión - se refiere a una estructura clínica, al posicionamiento del hombre en el lenguaje más que a un listado de síntomas.
Las estructuras son inmodificables e “incurables” puesto que no son enfermedades, esto debe quedar en claro. No son, repito, “sin norma” sino normalidades alternativas, todas las estructuras consecuencias del encuentro entre el cachorro humano y la ley sugerida por el Otro. A este respecto ¿son los niños ferales psicóticos quienes ni siquiera tuvieron la chance de observar alguna ley? (he aquí las dificultades conceptuales referidas anteriormente)

El hecho de tener pensada la cuestión de la normalidad y la patología en el campo de saber que nos compete es fundamental. Y es una cuestión que sólo puede dilucidarse con espacios de diálogo cuyas pretensiones no sean las de domesticar la realidad gracias a una suerte de integración final, pues estos intentos serían vanos, se sustituiría un modelo que no incorpora la falta por otro de similares características. La definición de lo normal no es sólo es un instrumento teórico, sino una guía, un modelo, un concepto tutor a la hora de pensar el diagnóstico. Resulta preciso procurar no repetir reduccionismos naturalistas del siglo XIX. ¿No se repite esa exigencia cuando se pretende un señalamiento diagnóstico codificado que pueda expresar  en un renglón la mismísima naturaleza humana?


por Mario Lavaisse,  psicoanalista practicante miembro del C.I.D. Santiago del Estero





> El hombre, la mujer - El amor* > Por: Patricia Soto


"Puedo amar a rubias y a morenas, a la que finge la abundancia y a la que esconde la indigencia; a la que prefiere la soledad, a la que cree, y a la que duda; a la que siempre llora con ojos como esponjas, y a la que es corcho seco y nunca llora. Puedo amarla a ella, y a ella, y a ti, y a ti; puedo amar a cualquiera que no sea verdadera"
El Indiferente
John Donne.

Orientados por las enseñanzas de Jacques  Lacan ubicamos  dos lugares posibles para la posición sexuada de los seres hablantes: la posición masculina con   un goce localizado, circunscripto por la lógica fálica. Y la posición femenina en la cual encontramos   la presencia de un goce no todo situado del lado del falo, un goce suplementario por fuera de esta  regulación fálica que no tiene una localización precisa,  un goce infinito.
Jacques Alan Miller en su Seminario "De la naturaleza de los semblantes" dice sobre la función del semblante, que esta consiste en hacer creer que hay algo allí donde no hay, por lo que la fórmula de Lacan no hay relación sexual, - no hay relación de complementariedad entre los sexos - implica que a nivel de lo real sólo hay semblante.

No hay relación sexual. La mujer no existe, formulaciones lacanianas que orientan nuestra práctica analítica. 

La mujer no existe, no hay un significante que pueda decir que es la mujer. Una mujer se va a definir por lo tanto,  una por una en su singularidad, en relación al modo en que se las arregló con su posición respecto a la lógica fálica: "…a rubias y a morenas, a la que finge la abundancia y a la que esconde la indigencia; a la que prefiere la soledad, a la que cree, y a la que duda; a la que siempre llora…. Puedo amarla a ella, y a ella, y a ti, y a ti", son estas algunas descripciones  de la mujer que nos hace  John Donne sobre la mujer posible de  ser amada.
Freud  sitúa a la mujer en tanto madre del lado del tener, mientras que con Lacan podemos reconocer, además,  a la verdadera mujer como la que se ubica del lado del no tener. “Las verdaderas mujeres, eso siempre tiene algo de extravío” nos advierte en su Seminario 5. Algo de extravío que puede llevar a algunas mujeres a cometer actos extremos, ilimitados; fuera del límite de la regulación fálica,  en muchos casos ante la pérdida del amor de un hombre,  tal como lo revela la clínica de la época.

Podemos  situar aquí -  desde el extravío que conlleva a la mujer su ubicación en el no tener y lo que deriva de la misma en el hombre -  la aclaración… advertencia… o resguardo de sí… de su tener que  haría el autor en el poema… "puedo amar a cualquiera que no sea verdadera".

En el seminario anteriormente citado, Miller destaca como en el hombre, particularmente en el obsesivo, “el amor desemboca en el odio,  por lo que implica de voluntad de castración” Mientras que “a la mujer le corresponde amar, el hombre sólo ama con la condición de reconocer que no tiene” y agrega “no tener que se traduce en una falta en ser”. De lo cual se desprende    que,  si la mujer como salida a su no tener  buscará ser el falo para el hombre al que dirige su amor o tenerlo vía este mismo hombre,  como  nos  enseña  Lacan, desde esta vertiente del amor, la mujer no sólo no encontraría  el significante que le diga que es ser una mujer sino que a la vez, podríamos pensar,  daría mayor  lugar a la aparición del odio.
Odioemamoramiento, neologísmo de Lacan que nombra la ambivalencia intrínseca entre estos  afectos.

Por lo que de este breve recorrido podemos deducir que si bien tanto desde la posición masculina como desde la femenina para poder amar es condición   asumir la falta – el no tener - dado que como Lacan lo define “amar es dar lo que no se tiene (el falo) a alguien que no lo es (el falo)”  cuanto más se espere  de esta asunción de la falta,  – en tanto  que esta, decíamos,  se traduce en una falta en ser – en mayor medida también tendrá lugar del lado hombre la dimensión del odio como defensa a la castración;  con sus consecuentes manifestaciones de agresividad hacia la mujer, podemos agregar. Fijándose  a la vez  la mujer, ya sea en su posición de estrago - como derivación de la relación con su madre – (en tanto esperó mayor subsistencia de esta que del padre) o en la posición histérica al continuar  esperando       un don del padre que resuelva su relación con lo femenino.  

Pero Lacan, además de enseñarnos  a reconocer tanto el amor como el odio como pasiones del ser - pasiones que derivan de la relación del sujeto en su falta en ser con el Otro al que se dirige en búsqueda de un significante que lo nombre, al cual se identifica -  también nos  muestra    que si del lado del Otro está el significante que nombra,  del lado del sujeto encontramos el goce pulsional. Goce   autoerótico, solitario, goce del S1, del significante amo   que comanda la vida de los  sujetos,   otros modos  de decir de la ausencia de relación sexual.
Ante esta disparidad entre los goces, ¿cómo se produciría el  buen encuentro entre los sexos? ¿Qué  haría de lazo posible  entre  un hombre y una mujer?  “El amor suple la ausencia de relación sexual”. Otra referencia de Lacan al amor es, “el amor permite al goce condescender al deseo” 
Contamos también desde la orientación analítica, con el síntoma,  con su uso   para   la clínica y como facilitador    del  lazo con el otro. Síntoma   concebido    como la manera particular de cada uno de gozar.
Siguiendo las últimas formulaciones de Miller a  la par del amor   como pasión del ser con su    contratara de odio,  podemos ubicar  el síntoma. El partenaire síntoma, partenaire entendido como alguien con quien el sujeto juega su partida. Sabemos desde Lacan que el sujeto juega su partida con el objeto a de su fantasma,  del cual el síntoma es su envoltorio. Partenaire síntoma,  lugar propuesto a ser ocupado por la mujer para quien se encuentra alojado en la posición masculina.   La mujer  como partenaire síntoma de un hombre propone Miller, lugar al que la mujer   podrá consentir o no;   ser como el síntoma, envoltorio del objeto a, plus de goce. El hombre también tendrá que consentir a creer en que la mujer tiene algo para decir del síntoma que los une. “Este algo para decir, lo encontramos en el fundamento del reproche femenino al hombre, hablemos más” y  Eric Laurent, en el seminario El Otro que no existe y sus comités de ética,   siguiendo a Lacan   precisa,  “creer en lo que ella dice se llama amor”. Este creer en la mujer  lo  diferencia Laurent  de creerla a la mujer, lo que implicaría ubicarla en el lugar de la mujer que no existe fijándola en el lugar del Superyo, con los efectos devastadores que esta localización conlleva para ambos.

Podemos pensar entonces, desde el psicoanálisis lacaniano,  que  un  encuentro   entre dos sexos  ubicados en    posición masculina   y   posición femenina, encuentro este siempre contingente,  que daría lugar a un lazo entre ambos estaría posibilitado a   partir de la concepción del  partenaire síntoma,  es decir desde    la manera singular de cada uno de gozar más allá del tú eres de la nominación, del narcisismo  o del goce de cada cuerpo que determina el aislamiento. Un lazo posibilitado por el modo particular que cada sujeto tiene de gozar, goce al que nos advierte Jacques A. Miller, “primero hay  que ponerlo en condiciones, peinarlo…. vestirlo, explicarle los buenos modales”. Recorrido al que nos invita la experiencia de un análisis.

 Patricia Soto
Instituto Oscar Masotta
CID Sgo del Estero

Bibliografía

Lacan, J. Seminario Aún. Paidós. Buenos Aires. 1985.
Miller, J.A. De la naturaleza de los semblantes. Paidós. 2002.
Miller, J.-A, El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós, 2005, Bs. As.
Alejandra Glaze y Leticia Acevedo (compiladoras) No locas-del-Todo. Grama 2012

* Publicado el Comunicarnos. Boletín Oficial del Colegio de Psicólogos de Santiago del Estero. Año XI Nº 11. Octubre 2012

>Políticas públicas para el cumplimiento de la ley 26.657. >Por: Lic. Inés Contreras de Magno.


Con el establecimiento de la Ley de Salud Mental 26.657 se pretende asegurar la protección de la salud mental de todas las personas. A partir de ella, surgen los siguientes interrogantes: ¿Cómo hacer circular la transferencia en una institución pública? ¿Cómo debe operar en la misma un psicoanalista para hacer un rescate de la subjetividad en una institución donde priman otros discursos? ¿De qué "demanda" se trata? 


En el capítulo I: Derechos y garantías de la Ley Nacional de Salud Mental   Nº 26657, su Artículo 1° dice: "la presente Ley tiene por objeto asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas y el pleno goce de los derechos humanos de aquellas con padecimiento mental [...]"

Así, el tema de la salud mental es una preocupación moderna, una preocupación de los derechos humanos. Antes, en otras épocas lo que le preocupaba al amo clásico era la salud del rey, la salud del propio amo y con la salud del amo se garantizaba la salud del pueblo. Surge aquí la ambivalencia en la relación que tenían los amos con los médicos. Así los reyes cristianos tenían un médico árabe o judío, no sólo porque los médicos cristianos sabían poco, sino porque así podían matar al médico si fracasaba. Hoy se les hace juicio (2). Se introduce la ambivalencia de la transferencia con el médico, que siempre fue una relación apasionada.

Estas pasiones no han desaparecido en nuestro mundo laico. Así Jacques Lacan (1964) define el concepto de transferencia como la puesta en juego de la realidad sexual del inconsciente. Considero que la cuestión de la transferencia es el instrumento fundamental para llevar adelante un tratamiento, ya se trate de Instituciones Publicas o Privadas. Todo paciente busca en un Otro, un saber y el fenómeno de la transferencia nos lleva entonces hacia lo más arraigado del deseo de saber y que es el único terreno por el cuál se es médico: “la demanda del enfermo”(3). Sabemos desde el psicoanálisis que no siempre se trata en la “demanda” que lo saquen de su posición de enfermo…sino que lo dejen en ese lugar.

Es allí donde ha de advenir un psicoanalista que atraviese ese nivel explícito de la demanda de curación y haga emerger el nivel implícito de la misma y es en ese lugar el de la transferencia donde se dará la revelación,… y es que se trata de la relación con el “goce del cuerpo”.
Es en la institución psiquiátrica a donde llegan las demandas de terapéutica, donde el analista podrá verificar y materializar la apuesta del psicoanálisis aplicado. Es decir, aplicar el psicoanálisis allí donde operan otras terapias, las terapias farmacológicas, las terapias del yo, de restauración y aún aquellas que agregan un exceso de sentido con el riesgo de borrar el síntoma y aun el deseo del sujeto.

Intentamos como trabajadores de la salud mental no desistir y preservar el lugar para ingresar la demanda del que consulta, en la dialéctica de la cadena significante y articularlo a un discurso que lo lleva al saber sobre la causa de su malestar.
Sabemos que en las psicosis hay certeza de saber en el Otro y será en el caso por caso que el goce deslocalizado que invade al sujeto pueda crear un significante que lo organice, que lo estructure o ponga límite a su goce desamarrado.

También está la inclusión en los dispositivos en el Servicio de rehabilitación donde a través de las actividades creativas esté asegurado el reconocimiento de su subjetividad, la afirmación de su palabra o el establecimiento de un discurso que pueda producir un efecto de sujeción o de suplencia.
“El técnico o el profesional de la salud mental tiene estas posibilidades: ser sólo un agente de gestión en la relación de un sujeto con el otro social….ó  ser el agente del vínculo del sujeto con la causa de su sufrimiento y que por añadidura modificaría su posición en el lazo social (4)”.

Los profesionales de la salud mental hoy son contratados como psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, etc. Pero esto no impide que cualquiera de ellos decida, con su deseo, instituir el dispositivo de la escucha,  y la creación del acto analítico si se trata de un psicoanalista.
En la tarea en las Instituciones tomo las referencias del capítulo de Clínica y política en el texto del Banquete de los analistas, de J. A. Miller donde dice que: “no se trata de transmitir el psicoanálisis sólo entre psicoanalistas, sino precisamente a aquellos que no lo son.”. Y también el decir del psicoanalista Germán García:…”que cada uno espere lo que desea, sin dejar de hacer lo que corresponda”


Citas bibliográficas:
(1) Psicoanálisis e Institución: una discusión – Monique Kusnierek y Eric Laurent
(2) Eric Laurent. Psicoanálisis y Salud Mental, editorial Tres haches, pág.  34.
(3) Jacques Lacan: Psicoanálisis y Medicina. Intervenciones y textos, pág. 91.
(4) Rivas Padilla, E. La transferencia en la institución, pag. 22-25

Autor: Inés Cristina Contreras
Lic. en Psicología.
Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
Miembro del CID-Sgo. del Estero, Instituto Oscar Masotta
Docente de la Lic. en Psicología, Universidad Católica Santiago del Estero
Ex directora del Hospital Psiquiátrico "Dr. Diego Alcorta"

> Entrevista A MARTA PAGANO DE VERDE (CID Salta) (Por Francisco Ruiz - Junio del 2010)

   En esta entrevista se abordan temas referidos a la actualidad, como ser la violencia hacia la mujer y la caída de la función paterna, la religión y las tradiciones en el NOA  y  la importancia del psicoanálisis en la región.

Francisco Ruiz
Buenas tardes Marta, estamos muy contentos por tu presencia en Santiago, con motivo del Seminario que este año nuevamente se desarrolla en el CID. Nos gustaría que puedas presentarte en esta entrevista, sobre todo para aquellos que no te conocen y contarnos cómo fue tu acercamiento al psicoanálisis.

Marta P. de Verde
Bueno, mi primer contacto con el psicoanálisis fue en la universidad, hace muchos años en Córdoba. Era la cátedra de psicopatología, de orientación lacaniana. Empiezo a analizarme en Córdoba, luego voy a Salta. Luego de un tiempo continúo mi análisis en Buenos Aires. En Salta yo estaba muy comprometida con mi análisis personal. Ya había grupos de psicoanálisis. Pero yo me empiezo a comprometer con el psicoanálisis en lo institucional cuando se forman los círculos de psicoanálisis en el norte, había círculos en Tucumán, en Salta y en Jujuy. Después estos círculos se desactivan. Entonces con un grupo de gente de Salta nosotros armamos una institución que se llama causa psicoanalítica de Salta, que terminó siendo un grupo asociado a la EOL. Tiempo después se arma el IOM para el interior, nuestro grupo deja de ser grupo asociado a la Escuela, y de a poco fuimos integrándonos al IOM. Trabajo como docente del IOM y en este momento estoy coordinando el CID  de Salta. Antes de mi estuvo Alejandra Borla. Ahora estamos trabajando para que el IOM sea una asociación civil sin fines de lucro. Realmente en Salta el IOM se desarrolla muy bien y se está armando una comunidad analítica con gente que tiene distintas referencias y transferencias, distintas sensibilidades transferenciales, más allá de cada uno de los amores estamos trabajando en conjunto, y eso le da una fuerza bastante interesante en Salta. Por eso primero me concentré primero en mi análisis personal para después integrarme en la institución analítica.

F.R.
Son dimensiones distintas, la clínica y la institucional.

M.P.
Exactamente, hay gente que hicieron distintos recorridos, conozco colegas que han trabajado en instituciones mientras se iban analizando. Luego siempre estuve en la universidad. Es para plantearse, cuando uno enseña en la universidad, cómo transmitir el psicoanálisis ahí. Es un tema que lo he trabajado mucho porque era necesario ver qué posición es la que causa, es la que mueve a la gente a interesarse en el psicoanálisis. Y ser uno el instrumento, el medio. En la universidad católica de Salta está la carrera de psicología, ahí estoy en una cátedra. En Salta hay mucha influencia de la logoterapia. Acá en Santiago la religión. Está a tono con la tradición de Salta.

F.R.
 Ya que tocas este tema, ¿cómo ves al psicoanálisis en el interior del país, en relación a las tradiciones, la cultura, la política? ¿Qué del psicoanálisis causa el interés en esta región?

M.P.
Te diría que en Salta la tradición se ha quebrado ya con la instalación de la modernidad, los
shopping, mucho más rápido de lo que la gente cree. Esto  tras los gobiernos alineados con Menem y yo diría desde antes. La gente de Salta cree que Salta es medieval, pero yo creo que es más victoriana. Colegas de Salta me cuentan cómo se instala esta moral victoriana con un arzobispo que fue importante en su momento. Ha tenido una moral victoriana que por el mismo crecimiento de la modernidad se ha ido decayendo, así que en este momento sobre todo en la gente joven hay un desencanto de todos estos ideales moralistas. Entonces hay un quiebre de la familia. Hoy los pacientes consultan la mayoría por divorcios, depresiones, angustias, fobias, ataques de pánico, todos síntomas de la modernidad tardía. Y es porque la religión no funciona es que el psicoanálisis puede entrar. Si la religión funcionara, dando una respuesta esto sería de otra manera. Pero no es así. Hay mucho trabajo en los consultorios, mucha demanda en los hospitales y quiere decir que la respuesta de la religión ha fracasado. En Salta la religión ha virado de los ideales al negocio. Hay todo un turismo religioso importante y que deja dividendos. El psicoanálisis puede ocupar esa brecha en donde ha fracasado lo religioso.

F.R.
En este sentido hay que hablar también de la sexualidad.

M.P.
Claro, en Salta siempre estuvo la doble moral. Como buena tradición victoriana está la doble moral muy bien sostenida. Pero eso ha declinado totalmente.

F.R.
Ya que hablaste sobre la época victoriana y sobre la sexualidad, hoy en día está la cuestión sobre el matrimonio igualitario, la violencia contra la mujer como tema de estado. En el NOA la problemática del feminicidio también está presente.

M.P.
Con respecto al matrimonio igualitario, desde el psicoanálisis no podemos decir “no es conveniente”, o “es conveniente”. Habrá que ver caso por caso. Pero yo lo que pienso es lo siguiente, justamente la instalación de la modernidad es lo que provoca la segregación del gay, del loco. Porque en el medioevo y en la antigüedad el homosexual no era excluido. Hay estudios hechos donde muestran que en los palacios y en los castillos medievales convivía el homosexual junto con el rey, con los soldados. Es decir, era uno más. La misma modernidad que segregó ahora busca la integración. Es un mismo movimiento de la misma modernidad. Lo que segregó ahora busca integrarlo. De todos modos todos estos temas, del matrimonio igualitario, de las adopciones, vamos a ver en la clínica como se presenta. Hay que ver la cuestión de la función paterna cómo puede operar.

F.R.
Son temas para debatir.

M.P.
Para debatir, sí. Hay que pensarlo. Lo que vos decís de la violencia, fíjate que en Salta se armó en el poder judicial una institución para trabajar los casos de violencia, sobre todo violencia contra las mujeres, a partir de un caso real que ocurrió. Una mujer denunció que su marido la golpeaba. Ella parece que no intervino mucho y el marido termino matándola. A partir de ahí se reforzó el sistema judicial. El problema es complejo. La mayoría de las mujeres que denuncian al marido que la han golpeado y que piden que momentáneamente vaya preso después son ellas mismas las que pide que vuelva el marido. Habría que ver qué interviene de las mujeres ahí en esa cuestión. Me parece también que la violencia va aumentando a medida que va declinando la figura masculina. Van apareciendo las figuras de liberación de la mujer pero esto no significa que vamos a encontrarnos con algo mejor. La violencia aumenta ante la impotencia del hombre. La respuesta violenta del hombre, ante su impotencia, ante la declinación del hombre, de su función viril. La cuestión es compleja. No es tan sencillo de que el hombre es violento y la mujer es la que recibe esa violencia. No. Me parece que la violencia aumenta por efecto de la época. No es que está saliendo a la luz que había antes. No. Hay un aumento y me parece que es por esta declinación de la figura del hombre. Lo que decía Lacan, la caída de la figura del padre, la caída de la función paterna, va trayendo estas consecuencias de mayor violencia. Como dijo una psicoanalista que fue a Salta, una declinación del amor al padre. Vivimos en una sociedad en donde ese amor al padre, que posibilitaba la función paterna, ha declinado. Hoy estamos ante lazos amorosos muchos más débiles, más light, menos comprometidos, una figura del hombre que va declinando.

Y nosotros desde el psicoanálisis no podemos ir más allá del padre si no hay padre. El final de análisis es ir más allá del padre, pero para poder ir más allá del padre tiene que haber padre. Los casos de hoy son casos en donde está muy declinada la función paterna, y en muchos casos ese amor al padre no está. Cómo vamos a poder ir más allá del padre si el padre no está. Cómo pensar un final de análisis en una sociedad donde la declinación del padre es cada vez mayor. Y esto es con el inicio de la modernidad, que va a ir declinando poco a poco la figura paterna. Y esto trae sus consecuencias. Me parece que cada momento, cada siglo nos va enfrentando a algo diferente, pero que se inició en la modernidad. Nos encontramos con las neurosis, con la declinación de la función paterna, con las perversiones, y hoy en día con lo que decía Mabel que es con las psicosis. Hay muchas consultas por psicosis en los consultorios. Sobre todo por las psicosis ordinarias en donde no se sabe bien cómo ubicar el diagnóstico. Y tiene que ver con esta ausencia del padre. En Salta se ha armado algo como una religión paralela  dentro del mismo catolicismo. Ha surgido una mujer que tuvo una visión y armó toda una instancia religiosa que de alguna manera compite. Y es una mujer, no es un hombre. Ahí se ve también la declinación de la que hablamos.

F.R.
Lo que dices se refiere a los desarrollos lacanianos sobre la feminización.

M.P.
Exactamente. Por ese goce ilimitado. El no-todo de la mujer también nos enfrenta a un goce que no tiene límite. Es ilimitado. El goce fálico del lado masculino es un goce limitado por el falo. En cambio en la mujer es un goce ilimitado. Dónde está en este momento el punto de límite.

F.R.
Muchas gracias Marta por esta entrevista.

M.P.
Muchas gracias a ustedes.


 
Notas:
Entrevista realizada a Marta Pagano de Verde para CIUDALÍTICA (Blog de psicoanálisis y comunidad del CID Santiago), Junio 2010.
Agradecemos a Marta por su disposición para esta entrevista como así también para la revisión de la misma.

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